Los Sueños

Una vez un maestro  preguntó a sus alumnos de que elemento estaban hechos los sueños.

–          ¡De aire! – se apresuró a contestar un alumno.

–          ¿Por qué? – preguntó el profesor.

–          Porque los sueños vuelan como el viento que sopla hacia destinos lejanos.

–          ¿Y cuál es tu sueño?

–          Brillar como lo hace una estrella.

–          Espero que seas consciente – dijo el maestro – que el aire no llega tan lejos.

 

Otra alumna le subrayó:

–          Yo creo que están hechos de fuego.

–          ¿Por qué? – preguntó el profesor.

–          ¡Porque los sueños te tienen que apasionar! Tienen que ser tan intensos como lo es el fuego.

–          ¿Y cuál es tu sueño?

–          Vivir, amar, sentir el fuego.

–          Bueno, el fuego necesita tiempo – dijo el maestro – si no, se puede apagar o convertirse en un incendio.

 

Al fondo del aula un alumno miraba con desdén.

–          De agua- musitó.

–          ¿Por qué? – preguntó el profesor.

–          Porque los sueños cambian. Hoy pueden ser frescos como un río en invierno… pero mañana volverse profundos como el océano.

–          ¿Y cuál es tu sueño?

–          Saber quién soy, porque sueño

–          Espero que sepas nadar en la corriente de tanto pensamiento – dijo el maestro.

 

Toda la clase se quedó en silencio mientras pensaban en las respuestas que le habían dado sus  compañeros.

–          ¿Y cuál es su opinión profesor?- preguntó un alumno. -¿De que están hechos los sueños?

–          Para mi están hechos de tierra.

–          ¿Por qué? – Se sorprendió la clase.

–          Porque para hacer realidad los sueños no basta con soñarlos… sentirlos…. o cuestionarlos….

–          Los sueños necesitan tiempo… Necesitan paciencia…. Necesitan que tú, yo y otros queramos llegar juntos a la meta.

–          Los sueños están hechos de tierra… porque para construirlos cada grano cuenta

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