El cuento de Oruguita

Había una vez una Oruguita que quería ser mariposa. Ella miraba a su papá azul, imperturbable, siempre fuerte y quería ser como él…. Ella miraba a su mamá rosa delicada siempre considerada y quería ser como ella… Un día se acercó a su papa y le dijo:

– ¡Papá cómo puedo llegar a ser una mariposa fuerte como tú!
– No tienes que tener miedo – le contestó.
– ¿Tú no tienes miedo?
– ¡Nunca! – Exclamó su padre.
– Pero yo tengo miedo de no poder ser una mariposa…
– Pues entonces nunca podrás serlo – Sentenció la mariposa azul.

Oruguita se marchó triste y con más miedo que antes… ¿Qué pasaría si no conseguía deshacerse del miedo? Entonces se acercó a su madre y le preguntó…

– ¿Mamá cómo puedo llegar a ser una mariposa tan considerada como tú?
– No debes enfadarte nunca – Le contestó.
– ¿Tú no te enfadas?
– ¡Si lo hago, no lo demuestro! – ¡Exclamo su madre!
Oruguita, de repente, se sintió enfadada… ¡No era justo todo lo que tenía que hacer para conseguir ser una mariposa! Y le preguntó…
– ¿Y qué pasa si me enfado?
– ¡Pues que no serás nunca una mariposa delicada como yo! – le dijo la mariposa rosa.

Oruguita se marchó enfadada, triste y con más miedo… ¡Sería imposible poder llegar a ser una mariposa nunca! – se decía.
Pasaron los días y Oruguita se encerró en sí misma. Tejía una red llena de miedo, ira y tristeza. No sabía cómo salir de aquel sinsabor. Hasta que un día miró hacia el cielo y vio volando una mariposa maravillosa… Era de color amarillo, llena de luz y de alegría. Se acercó a Oruguita y le dijo…

– ¿Qué te pasa preciosa?
Oruguita se puso a llorar de rabia, tristeza y miedo… Rabia porque no sabía cómo conseguir ser una mariposa, tristeza porque decepcionaría a quien ella más quería y miedo porque pensaba que ya nadie le querría, si no lo conseguía.
– Es que nunca podré ser una mariposa de verdad – musitó Oruguita.

La mariposa amarilla le invitó a que la siguiera hacia un lago… Y le dijo
– Dime lo que ves…
Oruguita se asomó y vio una preciosa mariposa color violeta y dijo – ¿Cómo puede ser? He tenido miedo… Me he enfadado… He estado triste…
– Eso no importa – Le dijo la mariposa amarilla sonriendo.
– ¿Por qué? – Preguntó Oruguita mientras se contemplaba convertida ya en una mariposa violeta.

– Sólo tenías que ser tu misma… Siempre fuiste una mariposa.

Imagen8

mariposa

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